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Ahora que viene el buen tiempo empiezo la temporada de bici. También salgo algo en invierno, pero menos porque da mucha perece enterrarse en capas de ropa, y a pesar de ello pasar más frío que un alemán en Stalingrado.

Si madrugo cargo la bici en el coche y me acerco a la sierra, donde se pueden hacer rutas muy majas (las zetas de la Pedriza, el puerto de la Fuenfría, la Barranca, …). Hoy no he madrugado y además tenía que volver pronto a casa por comida familiar; así que me he dado una vuelta corta hasta un poco más allá de Tres Cantos. Ya volviendo a casa con la hora justa, al pegar un salto he reventado literalmente la cámara de una rueda. Afortunadamente siempre llevo una cámara de repuesto, pero después de cambiarla, no podía inflarla, no se que narices la pasaba a la bomba. Afortunadamente el camino es muy transitado y otro ciclista me ha dejado su bomba y me ha ayudado a montar la rueda, que era la de atrás que siempre da más guerra. A pesar del sprint final he llegado ha casa cuando ya estaban allí los invitados, sudando y con las manos las manos manchadas de grasa. Es lo que tiene el ciclismo. Os dejo algunas fotos tiradas con el móvil.

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