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Pues hoy es tu cumple. 17 años han pasado. Nada que ver con el nacimiento de tu hermana,  puestos a ser distintos en todo, empezasteis a serlo desde el momento de nacer.

Cinco años después ya teníamos más posibles, y si algo teníamos claro es que no queríamos repetir la experiencia de La Paz. Tu madre había engordado más que con A., y es que claro tu venías mucho más grande, y además no querías salir.

El ginecólogo nos había indicado que si para el 10 de julio no habías hecho acto de presencia, que nos presentasemos por el hospital, para liquidar el asunto antes de irnos de vacaciones. Todo muy prosaico como puedes ver.

Así que allí que nos presentamos de buena mañana con una maletita, como el que se va de escapada de fin de semana. Tu madre llevaba un vestido azul con lunares blancos, que le quedaba graciosísimo (y no diré más).

El hospital estaba desierto, tan vacio que daba miedo. No podía dejar de pensar que allí no podían tener los recursos necesarios para el caso de que se presentase una complicación.

Le rompieron aguas y le pusieron la oxitocina, y enseguida empezó a dilatar (nada que ver con el parto anterior). A eso de la 12 ya había dilatado bastante para ponerle la epidural (menudo invento) y se acabo el sufrimiento. Puede que no fuese ni muy romántico ni muy apasionante, pero después de la experiencia anterior ya habíamos tenido bastantes emociones.

Se llevaron a tu madre al paritorio y llegaba la hora del gran momento. Y yo estaba deseando entrar a disfrutar de esa experiencia única. Pero pasaba el tiempo  y no me llamaban , y yo paseando por el pasillo, y si que hay poca gente en este hospital, aquí no hay ni dios, anda que como algo este yendo mal,……….y de repente viene corriendo una enfermera y me dice corra, corra que se lo pierde.

10 de Julio

 

Cuando entré al paritorio tu ya tenías la cabeza fuera, y antes de darme cuenta, estabas encima de la tripa de tu madre.

Otra vez me lo había perdido. Resultó que venías de cara y el médico tuvo que usar los forceps (buenas marcas te dejo), y para esas maniobras no desean testigos (no me extraña, sólo de pensarlo me mareo).

Pues eso, que pesaste 4 kg y mediste 55 cm. Grande, rubio y tranquilón. Raramente llorabas. Todo lo contrario que tu hermana.

Hasta ese día el verano apenas había hecho acto de presencia, pero fue nacer tu y empezar una ola de calor como la que tenemos ahora o peor. Así que en cuanto nos dieron el alta nos fuimos al pueblo. Sí,  es ese sitio donde hay ovejitas, y se duerme muy fresquito, y al que ya no quereis ir nunca. 😦

Y esa fue la historia de ese día,  mucho menos emocionante que el de tu hermana, pero igual de importante en nuestras vidas.

¡¡ MUCHAS FELICIDADES !!

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