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Aprovechando que estos días estáis todos alelados con el sueño olímpico,  buscando noticias que hablen de Argentina, Madrid y las Olimpiadas; he pensado que es un buen momento para dar mi opinión sobre el asunto, y darle publicidad a mi blog en las busquedas de San Google.

De las Olimpiadas para Madrid que os voy a decir, yo soy de la minoría esa del 9% que no quiero que nos las den. Con ello concluimos el tema Olimpiadas.

Ahora que he captado vuestro interés,  quería hablaros de una de mis canciones favoritas, Alfonsina y el mar. Por si no lo sabéis la canción esta basada en la triste historia de la poetisa argentina Alfonsina Storni, una de las figuras del modernismo, pero muy poco conocida en España. Sufrió un cancer de mama, y sin ganas de seguir aguantando los dolores de la enfermedad puso fin a su vida en 1938 arrojandose al Mar del Plata desde la escollera del Club Argentino de Mujeres. Os dejo un algunos de sus poemas:

SIERRA

Una mano invisible
 acaricia calladamente
 la pulpa triste
 de los mundos rodantes.
Alguien, a quien no comprendo,
 me macera el corazón
 de dulzura.
En la nieve de agosto
 se abre el sol
 —rompedora temprana—
 la flor del duraznero.
Tendida en el filo ocre
 de la sierra,
 una helada
 mujer de granito
 aúlla al viento
 el dolor de su seno desierto:
Mariposas
 de luna
 liban
 de noche
 sus pechos
 helados.
Y en mis párpados,
 una lágrima más antigua
 que mi cuerpo,
 crece.

VERSOS A LA TRISTEZA DE BUENOS AIRES

Tristes calles derechas, agrisadas e iguales
 por donde asoma, a veces, un pedazo de cielo,
 sus fachadas oscuras y el asfalto del suelo
 me apagaron los tibios sueños primaverales.
Cuánto vagué por ellas, distraída, empapada
 en el vaho grisáceo, lento, que las decora.
 De su monotonía mi alma padece ahora.
 --¡Alfonsina! -- No llames, ya no respondo a nada.
Si en una de tus casas, Buenos Aires, me muero
 viendo en días de otoño tu cielo prisionero,
 no me será sorpresa la lápida pesada.
Que entre tus calles rectas, untadas de su río
 apagado, brumoso, desolante y sombrío,
 cuando vagué por ellas, y estaba yo enterrada.

Y por último su poema de despedida

VOY A DORMIR

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme puestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera,
una constelación, la que te guste,
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes,
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides. Gracias... Ah, un encargo,
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...

Y para rematar este bonito post, os dejo mi versión favorita de la canción interpretada por el cantante de  Madrid,  Diego el Cigala (menudo pelazo, Ana Botella se muere de envidia), con el bandoneista argentino Nestor Marconi,  en el teatro Gran Rex de Buenos Aires, Argentina. P.S.: Si hay algún mamón de esos que votan  para lo de las Olimpiadas que este leyendo este post, que haga el favor de votar en contra de Madrid, que en este pais somos muy raros, y preferimos la poesía al deporte.

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