Etiquetas

, , , ,

Hace unos días Anijol hizo una entrada en su blog con la canción Ojalá de Silvio Rodriguez, que me trajo unos recuerdos increibles de la música que escuchaba en mi adolescencia, hasta tal punto que hice una foto de aquellos discos de vinilo y la subí a Twitter.

Al fondo,  entre el de Victor Jara y el de CanovasRodrigoAdolfoyGuzmán  (ya podrían haberle buscado un nombre más corto al grupo,  se queda uno sin respiración) vereis uno de mis favoritos, el disco de Claudina y Alberto Gambino con canciones de Georges Brassens. Increiblemente Anijol no había oido hablar nunca de Claudina y Alberto. ¿Os lo podeis creer? ¿Como? ¿Que vosotros tampoco los conocíais? 😦

Bueno, Youtube (que haríamos sin él)  y yo os ponemos fácil subsanar esa imperdonable carencia.

La cara A del disco

Y la cara B

Todas las canciones son buenísimas, pero la que a mi más me emociona, muy propia además para un día de Todos los Santos como hoy, es la titulada Plegaria (minuto 14:33 de la cara A). La letra es del poeta Francis Jammes, y la última estrofa en la maravillosa voz de Claudina, siempre me emociona. Espero que os guste.

La prière (La Plegaria):

«Por el niño que muere al lado de su madre 
mientras los otros juegan felices en la calle. 
Por el pájaro herido que no sabe por qué 
su ala sin sangrar se abate de repente, 
por el hambre y la sed, por el delirio ardiente… 
Dios te salve María. 
 
Por el niño golpeado, por el ebrio que vuelve, 
por la bestia que muere a golpes en el vientre, 
por la virgen herida que al vender desnudaron 
y por la humillación de aquel pobre inocente, 
por el hijo infeliz cuya madre insultaron. 
Dios te salve María. 
 
Por la vieja vencida que al tropezar exclama: 
Dios mío. Por aquel desgraciado cuyos brazos 
no pueden apoyarse en un amor humano. 
Como la cruz del hijo en Simón Cireneo, 
por el asno que cae bajo el peso del carro. 
Dios te salve María. 
 
Y por el horizonte que crucifica el cielo, 
por los que se desgarran y por los que sucumben, 
por los que están sin manos y han perdido su pie. 
Por el hombre que gime después que lo operaron 
y por el pobre justo muerto por criminal. 
Dios te salve María. 
 
Por la madre que llora al ver salvado el hijo, 
por la hierba sedienta que bebe de la lluvia 
y el pájaro que busca su pichón caído, 
y el mendigo que encuentra tan feliz su moneda. 
Por el sueño encontrado, por el beso perdido. 
Dios te salve María». 

 

Anuncios