Congoja

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Cerca de mi oficina, junto a un largo muro que limita una instalación industrial y sobre un saliente de apenas 40 cm, he visto varias veces durmiendo a una persona, totalmente a la intemperie, sin ningún parapeto que le proteja de las inclemencias del tiempo. No me explico como ha buscado un sitio tan malo, tiene que haber cientos de sitios “mejores” donde refugiarse: debajo de un puente, en un cajero, bajo un voladizo, no se, cualquier sitio tiene que ser mejor que donde está.

Las primeras veces que le vi era media mañana, y estaba durmiendo bajo algunas mantas. Pensé que era el típico vagabundo borracho que estaba durmiendo la mona, y que por eso no se había preocupado de buscar un sitio mejor. No me sentí indiferente pero tampoco me provocó mucha lástima.

Luego un día, muy cerca o en el mismo sitio donde vi al vagabundo, había un chico joven con un abrigo largo y oscuro,   bien vestido,  no con los harapos que  esperas ver en un vagabundo. A su lado tenía una gran maleta negra y unas cuantas bolsas. Y el estaba de pie, como esperando a alguien que le ayudase a transportar las maletas. Siendo que el sitio está cerca de una estación de autobuses pensé que habría llegado de algún pueblo y que estaba esperando a algún pariente o amigo que le ayudase a transportar el equipaje a su alojamiento. Desde luego no pensé que pudiese ser la misma persona que vi al principio. Todavía no estoy seguro de que lo sea.

Hoy he salido tarde de la oficina, ya era totalmente de noche. Y allí estaba él, de pie al lado de las maletas, esperando. Esperando a que fuese más de noche para intentar dormir en el alfeizar exangüe.

He sentido una gran congoja en el pecho, y aún ahora al recordarlo tengo un escalofrío en la nuca. Ese joven va a pasar esta noche allí, al lado de sus únicas pertenencias. ¿Que circunstancias de la vida le han llevado a esa situación? ¿Acaso es un refugiado que ha huido de su país? ¿Como se puede vivir así?  Por un momento he sentido la necesidad de parar el coche y preguntarle, pero la calle estaba solitaria y oscura,  y bueno mi curiosidad no era tan grande. Admitámoslo no soy ningún valiente. ¿Como podría yo ayudarle? Ya se que soy un hombre afortunado, que tengo familia y casa, que no sólo no me falta de comer sino que además tengo dinero para irme de vacaciones varias veces al año. Ese hombre seguro que sería muy feliz con una ínfima parte de lo que yo poseo, y sin embargo yo no me siento normalmente afortunado. He tenido que verle a él para darme cuenta de que si lo soy, y mucho.

No se, quizás mañana, al volver de comer, cuando sea de día,  pasaré por su lado. A lo mejor me atrevo a preguntarle si puedo ayudarle.

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